Después del verano, muchas personas intentan recuperar en pocas semanas todo lo que han dejado de hacer durante las vacaciones. Más días de entrenamiento, más intensidad, más cardio y las mismas cargas que antes de parar. Pero volver a entrenar no significa estar preparado para entrenar al mismo ritmo que antes.
En este artículo explicamos qué ocurre con el cuerpo después de varias semanas de menor actividad, por qué la capacidad de tolerar carga puede disminuir aunque todavía conservemos parte de nuestro rendimiento y cómo una vuelta demasiado rápida puede favorecer la aparición de fatiga, molestias y lesiones.
También analizamos cómo debería plantearse una vuelta progresiva al entrenamiento, qué variables conviene recuperar primero y por qué el objetivo no debería ser compensar el tiempo perdido, sino reconstruir la capacidad de entrenar bien y volver a progresar.
Publicado por Roger Jounou Tarrés - 7/9/2026





